
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció una serie de medidas para obligar a los bancos a pagar el dinero usado por el gobierno en el paquete de rescate durante la crisis financiera.
Los bancos que tengan más de US$50.000 millones en activos tendrán que pagar un impuesto de acuerdo a su balance general, por lo menos durante diez años.
Obama dijo que el objetivo es recaudar unos US$117.000 millones.
"Mi compromiso es recuperar hasta el último centavo que se le debe al pueblo estadounidense", dijo.
La decisión responde al malestar popular con los bancos, a quienes muchos culpan de haber causado la crisis económica.
"Mi determinación de lograr este objetivo ha aumentado todavía más al ver informes sobre beneficios enormes y bonos obscenos en las propias empresas que le deben su supervivencia al pueblo estadounidense", añadió el mandatario.
Obama dijo que lo que se busca no es castigar a Wall Street sino evitar que vuelvan a ocurrir excesos y abusos.
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